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| Rabi Israel Dov Odeser Z"L Su memoria bendecida y recordada con simja gedola |
viernes, 11 de noviembre de 2011
18 de Jeshván Iortzait del Saba Israel
Una Nueva Canción
D” misericordioso, revela Tu Providencia Divina a toda la Creación. Renueva el mundo para que todos sepan que todos los sucesos sólo reflejan la Providencia Divina y no los dictados de la naturaleza.
Trae una nueva canción al mundo, una canción de maravillas, como escribió el salmista: "Canta a D” una nueva canción, porque Él ha hecho maravillas". Te ofreceremos nuestras gracias con una nueva canción, por nuestra redención y por nuestra liberación espiritual. Cantaremos, elevaremos cánticos y haremos música delante de Ti, creando nuevas melodías, canciones y alabanzas, canciones de maravillas que trascienden la naturaleza, hasta que podamos experimentar la revelación del Nombre Esencial de D”. Entonces toda la Creación habrá de escuchar la canción de un mundo perfecto, la exaltada canción que emana de las cuatro letras de Tu Nombre Esencial; una canción ejecutada con un instrumento de setenta y dos cuerdas, en cumplimiento del versículo "El mundo será construido con jesed (bondad)".
Señor del Universo: Otórgame el regalo de la vida, que pueda vivir una vida verdadera y no morir, que pueda experimentar la bondad del Mundo que Viene. Sé bueno y Ten gracia conmigo, que pueda oír la canción del futuro, cuando llegue el tiempo en que Tu mundo deba ser transformado y renovado.
Otórgame la fuerza para proteger mis ojos y mis oídos de la ilusión que es este mundo, que no contemple sus vanos encantos ni oiga sus voces vacías. Que no diga ni una sola palabra que no sea para acercarme a Ti y a Tu servicio. Entonces todos mis sentidos serán purificados, para que puedan servir de canal para la verdadera canción, en alabanza de Tu Nombre, grande y santo.
Haz que pueda alejarme del materialismo de este mundo y que no respire su aire; que el aliento de su ilusión no llegue a afectarme. Que mis brazos y mis piernas sólo estén dedicados a Tu servicio. Que mis ojos y mis oídos, que mi boca y mi corazón, que mi intelecto y mi mente, que todo mi cuerpo con sus 248 miembros y 365 tendones, y que todos mis sentidos y capacidades, que todos ellos se unan a Ti en verdad, con un lazo firme y fuerte, dedicados a Tu servicio, por siempre.
Pueda de este modo oír finalmente la santa y maravillosa canción del futuro, la melodía producida con un instrumento de setenta y dos cuerdas. Afortunados los oídos que lleguen a oír esta canción; afortunados aquellos que esperan y anhelan esta melodía. "Afortunado aquel a quien Tú eliges y que acercas a Ti", quien merezca contemplar la ronda de los Tzadikim, cuando llegue el momento en que puedan experimentar esta canción grande y sagrada, por toda la eternidad.
martes, 8 de noviembre de 2011
Los Salmos y el Aliento Divino
Leer los Salmos es algo muy grande, es como si el mismo Rey David los estuviese recitando.
El Rey David escribió los Salmos con Inspiración Divina (Ruaj HaKodesh), con el Divino Aliento.
Este Divino Aliento aún se encuentra en las palabras de los Salmos. Cuando los recitas, tu propio aliento despierta el Divino Aliento de estas palabras. Cuando dices los Salmos es como si el mismo Rey David los estuviese cantando.
Lo mejor para una persona enferma es confiar solamente en el Santo, bendito sea. Debe confiar en que el recitado de los Salmos le será de ayuda.
La fe es un soporte y un bastón.
Uno se apoya y depende del Santo, bendito sea, de la misma manera en que uno se apoya en una caña o en un bastón.
Dijo el Rey David, “D" ha sido mi bastón” (Salmos 18:19). Él podía apoyarse en el Santo, bendito sea, como en un soporte material.
Está escrito, “Si se levantare y anduviere afuera apoyado en su bastón, entonces será libre” (Exodo 21:19). Uno es curado mediante el bastón de la fe.
También está escrito, “Y un bastón saldrá del tronco de Ishai” (Isaías 11:1). Este versículo habla del Mesías que descenderá de David. (Él tendrá el bastón curativo de la fe.)
También está escrito, “El aliento de nuestras narices, el Mesías de D” (Lamentaciones 4:20). (El bastón de la curación surgirá del Aliento Divino que el Rey David ha insuflado en los Salmos.)
Está escrito respecto a los tiempo Mesiánicos, “Se sentarán aún en las plazas de Jerusalem ancianos y ancianas, cada cual con su bastón en la mano” (Zacarías 8:4).
De este versículo aprende el Talmud que en la era Mesiánica los Tzadikim resucitarán a los muertos (Pesajim 68a). El bastón que empuñen será aquel de Elishá, utilizado para resucitar al hijo de la Shunamita. Está escrito, “Y pondrás el bastón sobre el rostro del niño” (Reyes II, 4:31). (Este es el bastón curativo de la fe.)
El invierno corresponde a la preñez y el verano al nacimiento.
En el invierno todas las plantas y hierbas parecen como muertas. Sus fuerzas se disipan y se asemejan a los muertos. Pero cuando llega el verano, despiertan y vuelven a la vida.
Está escrito, “E Itzjak salió a meditar (suaj) en el campo” (Génesis 24:63). Enseña el Talmud que esta meditación no era otra cosa que la plegaria (Berajot 26b).
Cuando el verano comienza a aproximarse es muy bueno salir a meditar en los campos. Este es un tiempo en el que puedes orar al Santo, bendito sea, con anhelo y nostalgia.
Meditación y plegaria se dicen SIJah. Un arbusto del campo se llama SIaJ.
Cuando los arbustos del campo (SIaJ) comienzan a volver a la vida y a crecer, todos anhelan ser incluidos en la plegaria y en la meditación (SIJah).
(Sabiduría y Enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov #98)
Unidad en la Diversidad
Señor de la paz, Quien "hace la paz y crea todo", ayúdanos a mantenernos siempre firmes en el atributo Divino de la paz. Que haya una paz absoluta entre todos, particularmente entre esposo y esposa, sin traza alguna de conflicto, ni siquiera en lo más hondo del corazón. Porque Tú haces la paz en los niveles más elevado, uniendo en perfecta armonía fuerzas opuestas tales como el fuego y el agua, y en Tus asombrosas maneras haces la paz entre ellos.
Trae una gran paz sobre nosotros y sobre el mundo entero hasta que todos los opuestos se unan en gran paz y amor; para que sean incorporados en una sola visión, como un solo corazón, para llevarnos cerca de Ti y de Tu Torá, en verdad. Entonces nos reuniremos para cumplir con Tu voluntad, de todo corazón. D", Cuyo Nombre es "Paz", bendícenos con paz y confiere sobre nosotros todas las bendiciones, todas las influencias benéficas y trae una liberación completa.
de: Likutei Tefilot (I:967)
lunes, 7 de noviembre de 2011
Comenzando Nuevamente
Ayúdanos a servirte siempre, con todo el corazón. Que nuestro servicio Divino sea siempre nuevo; podamos comenzar nuevamente, cada día, como si nunca Te hubiéramos servido antes. Que jamás caigamos en pensar que somos viejos e incapaces de cambiar; más bien, podamos ser "intrépidos como el leopardo, ágiles como el águila, rápidos como la gacela y fuertes como el león, para cumplir con la voluntad de nuestro Padre en el Cielo". Que podamos experimentar la verdad de las palabras del profeta, "Aquéllos que anhelan por D” renovarán su fortaleza; se elevarán como las águilas; correrán y no se cansarán, caminarán y no se agotarán".
(I: 776)
de: La Llama del Corazón
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Para Traer Paz
Cuando la gente que está afuera se acerca y entra a la santidad, así sean prosélitos que se convierten al judaísmo o judíos alejados que retornan a la fe - ello constituye el honor más grande de D-s y “El Nombre del Santo, bendito sea, asciende y es glorificado, arriba y abajo”. El honor se eleva entonces a su raíz, que es el temor sagrado y ello, a su vez, trae paz al mundo.
Mediante la Torá es posible acercar a los prosélitos y a todos aquellos que retornan a la fe y hacerles conocer el sendero que deben tomar.
Al estudiar la Torá en santidad, la persona despierta a los pecadores judíos y a los prosélitos, llevándolos al arrepentimiento. Pero para ello hace falta la humildad más grande. Con esa cualidad, uno merece estudiar verdaderamente la Torá, llegando a ser capaz, mediante sus estudios, de iluminar y de despertar las raíces de las almas del pueblo judío - incluso las almas de aquellos que se encuentran a muchos kilómetros de distancia. Esto también se aplica a los pecadores judíos, “mientras sigan siendo llamados ‘judíos’ - pues aunque han pecado, aún siguen siendo judíos” (Sanedrín 44a). Mediante el estudio de la Torá es posible hacer brillar sobre ellos la luz proveniente de la raíz de sus almas, allí en donde se encuentren y de esa manera, llevarlos al arrepentimiento.
Cada persona -y en particular el estudioso de la Torá- debe ocuparse, mediante su estudio, de iluminar y de llevar bendiciones a las raíces de las almas - es decir, hacia el “primero en el pensamiento [de la creación]”. Con ello, podrá acercar y despertar al arrepentimiento a los malvados y a los prosélitos - incluso a aquellos que se encuentran muy lejos, físicamente, de la persona [en el momento en el que está estudiando]. Entonces merecerá también tener un hijo que llegue a ser un estudioso en la Torá. Pero si no estudia de esa manera, su hijo no será un erudito de la Torá
(ver Nedarim 81a).
Sólo se es digno de la Torá mediante la humildad, quebrando el orgullo en las cuatro categorías de la humildad. Es necesario considerarse menos que aquellos que son más grandes que uno; menos que sus iguales; menos que aquellos que son inferiores a uno; e incluso, si uno mismo es el más pequeño de los pequeños, debe considerase menos que su propio nivel, considerándose a sí mismo como menos de lo que es en realidad.
(likutey moharan I # 14)
martes, 1 de noviembre de 2011
La Humildad Lleva a la Paz
El Rebe desplegó una notable santidad en la superación de sus rasgos negativos.
Algo nos contó respecto de cómo subyugó su temperamento nervioso. En un principio tenía un muy mal carácter, encolerizándose ante la menor provocación. Pero aun así, quería ser una buena persona, tal como D-s lo desea.
Comenzó a trabajar con su temperamento hasta que lo superó por completo. Rechazó totalmente la ira, obligándose a actuar de la manera opuesta. En lugar del enojo poseía ahora una absoluta paciencia y tolerancia.
De esa manera el Rebe alcanzó un nivel en el cual nada llegaba a molestarlo. Estaba tan sereno que nada podía perturbarlo. No importa cuánto mal le hiciese una persona, lo llegaba a tolerar sin ninguna clase de odio. Amaba a sus opositores sin guardarles ninguna clase de rencor.
Reconocida era la notable serenidad del Rebe. Había una santa calma a su alrededor y nada en el mundo podía molestarlo o enojarlo. Era absolutamente bueno.
Y llegó a ser digno de ello en la Tierra Santa. El Rebe revela en sus obras que sólo en la Tierra Santa es posible adquirir la verdadera serenidad, el extremo opuesto de la cólera. Fue por esa razón que Moshé anhelaba cruzar el Jordán y entrar en la Tierra Prometida. Eso lo aprendemos del versículo (Éxodo 34:8): “Y Moshé se apresuró y se postró a tierra”. Preguntan nuestros Sabios: “¿Qué es lo que vio Moshé?”, y contestan que lo que había visto era una gran paciencia y serenidad.
El Rebe se enorgullecía también de su gran modestia. Esto puede parecer una contradicción, pero de hecho era de una humildad extrema.
Dijo: “No se ha alcanzado la verdadera humildad hasta no encontrarse en un nivel tan elevado como para poder decir de uno mismo que se es modesto”. Ése era el nivel de Moshé, quien podía escribir respecto de sí mismo (Números 12:2): “Y el hombre, Moshé, era muy humilde, mucho más que cualquier otro hombre...”. También fue ése el nivel del santo rabí Iosef, quien dijo: “No digan que ya no existe más la humildad, pues yo aún estoy vivo”.
El Rebe también alcanzó ese nivel en el cual podía enorgullecerse de su tremenda humildad. Pues había anulado por completo su ego
de: "El´´Arbol mas allá del espacio"(#22).
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